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jueves, 8 de julio de 2010

Latinoamérica y el Software Libre






















Aquí les dejo una pequeña muestra, de lo que se puede hacer con la idea de software libre. Es cierto, el pequeño escollo que debe enfrentar la humanidad, es contar con gente verdaderamente inteligente y creativa, esto implica: que sea capaz de complementar la teoría con la práctica. Algo sumamente difícil, sólo para índigos.

Caso de Paraguay y Caso de Chile.

domingo, 14 de febrero de 2010

En la selva, lo mejor son las charapitas...


Andando por la selva peruana me encontré con muchísima gente amable, y mujeres desbordantemente femeninas y calientes. Todos en la selva, coinciden en que el calor los vuelve así, exóticos, eróticos, alegres, casi "in-deprimibles". El único problema que se presentó ante mi ojo deformado por la sociología, fue que esta gente encantadora, asimilaba la modernidad de una manera casi destructiva. En verdad, ni siquiera sé, si la asimilan.

Una mujer Belga no sabe cómo entrar a una cocina en Tarapoto y los nativos de Lamas no aceptan a los meztisos de Lamas. Los televisores existen en toda la amazonía peruana. La profesión más famosa es ser scicario, pero nunca verás un suelo con azulejos... o cerámica, te dicen los grupos económicos chilenos que andan por aquí comiendose el amazonas y las casas de la incontable gente que vive en ella. No hay carreteras, pero sí hay aviones, no hay automóviles, pero yamaha y honda conquistaron toda la zona. La maldita modernidad confunde a cualquiera, esto no se trata de reprochar algo a alguien... Me acuerdo de Hopenhayn y de su avión sin piloto, me da pena porque a veces creo que la razón se los va a comer a todos. Me gustaría escuchar alguna leyenda nueva de la selva, donde Yacuruna o el Tunchi se empiezan a comer los televisores, dejando vivos los computadores y exigiendo a las personas, en los sueños, aprender sobre software libre.

El único remedio de la selva contra esta enfermedad del pensamineto, además de las plantas, son las fiestas. Extrañamente la peste católica sirve para dejar inmunes a los nativos de la fiebre que trae el mosquito europeo. Me quedo con su alegría y sus gestos acogedores y amables... Finalmente, déjeme insistir... en la selva, lo mejor son las charapitas.

martes, 19 de enero de 2010

La agazapada y latente revolución de Chile


Quizás, una de las mejores formas para desarrollar programas o políticas de educación sea a través del software libre. Las personas, especialmente los niños, tiene la capacidad de aprender cosas nuevas e incorporarlas (o integrarlas) al corto plazo, sobretodo con un buen profesor.

El software libre permite acceder a un área llena de información y herramientas que al mismo tiempo empoderan, educan y ejercitan el cerebro humano de muy buena manera.

Aprender a programar desde pequeño es una opción, pero aprender a usar software libre debería ser insoslayable. Porque para acceder a Internet o escuchar música, escribir, calcular, dibujar, mirar, leer, reírse, conversar, ampliar las redes de contacto o incluso mirar las estrellas, el software libre es "el" puente del que disponemos como ciudadanos 2.0 o personas, simplemente.

Entiéndaseme bien por favor, un ciudadano 2.0 es aquel que hace prácticamente toda su rutina diaria a través de una tecnología de la comunicación y de Internet (e-mail sobretodo).

En este sentido, es un derecho tener y contar con las herramientas públicamente desarrolladas para la gente, que dicho sea de paso, fueron creadas pensando en su distribución gratuita.

Todavía no ha sucedido con tanta fuerza, pero cuando el discurso de efectividad que pregona el desarrollo de software libre impacte a la sociedad, veremos una revolución social en muchos planos.

Educación y gestión pública son dos áreas que están en la perspectiva inmediata de este proto-impacto social. El caso de Ecuador es el mejor ejemplo.

Sobre el discurso de efectividad, me refiero puntualmente, a las consecuencias individuales que acarrea educar y empoderar a una persona a través de estas nuevas tecnologías.

Si un niño ecuatoriano, que a pies descalzos se defiende por la vida, aprende a juntar dinero para ir a un cyber café y éste a su vez tiene GNU/Linux lo que al mismo tiempo le permite acceder libremente a muchos tipos distintos de software libre y de información, la realidad de este niño tendrá una cuarta dimensión que le permitirá, a lo menos, ejercitar su cerebro a través de las "barreras" que educativamente imponen estas nuevas tecnologías. Eso por un lado. Ahora, si pensamos en cómo impactan las nuevas tecnologías que desarrolla solamente Internet (Facebook, Twiter, Blogs, Fotolog, Flickr, Live MSN, etc.) y lo rápido que este niño ecuatoriano se supone las domina, tenemos otra forma de ejercitar su cerebro aprendiendo o auto-educándose.

Es importante redirigir este nuevo empoderamiento para que la gente se integre de manera participativa y productiva al mundo. Pero también es importante evitar las colonizaciones mentales y dogmáticas que sólo aumentan las brechas y diferencias de oportunidades que trae consigo un sistema de vida neo liberal.

En el caso Chileno, es difícil promover políticas públicas cuyo corazón sea el empoderamiento educativo de la gente a través del software libre. La razón principal, es que en Chile el modelo neo liberal "educó" a la gente e instauró en la conciencia colectiva una suerte de "forma de vida". Por lo tanto, esta locura del software libre es una pérdida de tiempo para la mayoría.

Aquí en Chile lo que importa es trabajar para ganar dinero, pero en el entretanto entregamos estúpidamente a cambio nuestro valor más preciado, a saber: nuestro tiempo. Creemos que el tiempo existe y que nos domina, queremos vivir y ser igual que nuestros jefes que viven en la Dehesa y Chiqureo (barrios de clase alta), pero no nos alcanza el tiempo ni los créditos bancarios para comprar tantas cosas. Además todavía no contamos con un contrato laboral que te asegure surgir y aguantar los embates del neo liberalismo. Todavía como mínimo se gana menos de 400 USD al mes y la salud y la educación de calidad, en Chile, exige mucho más dinero. Es decir, tampoco tenemos un contrato social que iguale condiciones y oportunidades.

En Chile todavía existe espacio para discursos lamentablemente hipotéticos de por qué la educación pública es tan mala, porque a los ricos les conviene tener peones ignorantes que trabajen por lo mínimo, de tal forma que ellos puedan reducir lo más posible el gasto y maximizar las ganancias. A ellos sólo les importa la cantidad de dinero que entra mes a mes en sus empresas y los temas sociales más básicos, como un contrato digno, no es tema.

En este contexto, un Chile dominado por la cultura del empresario patrón anti leyes laborales, no deja espacio para discutir la implementación de software libre, mucho menos para buscar una forma de hacerlo realidad. Las herramientas las tienen ellos y se preocupan que no sean compartidas, por último se venden, como el software privado. En este sentido, lo peor sería que uno de esos patrones de fundo se siente en el sillón presidencial y con mayoría relativa en el parlamento redirija a Chile, al paraíso de todos los dogmatismos, donde las conveniencias políticas y la fe religiosa contagian uno a uno, a los partidarios de un modelo individualista y las discusiones epistemológicas son la palabra del Diablo o derechamente brujería. Al igual que los arquitectos del apartheid, fundamentan su "lógica" con dogma y lo alimentan con falta de educación y miedo.

El Chile de hoy carece de un pueblo con representación política, la clase media es en la medida que sus políticos la piensan y estos a su vez, no son más que un conglomerado reducido y estoico, que busca asegurar su propio bienestar y le teme a las discusiones y temas que no domina, al mismo tiempo que las sataniza.

Usted, amable lector, me va a tener que perdonar, pero creo que las herramientas inherentes a las personas son la curiosidad, la creatividad, las conversaciones, la irreverencia, el conocimiento ilegítimo, la calle, la fiesta, la agazapada y latente revolución... justamente, lo que siempre ha ofrecido el software libre.

jueves, 12 de noviembre de 2009

El oculto impacto social de las nuevas tecnologías de la información.













La tecnología, por el hecho de englobar un conjunto extraordinariamente variado de conocimientos y hallazgos por medio de los cuales el hombre ha ido dominando progresivamente su medio natural, posee una historia cuyo campo tiene amplias ramificaciones de límites mal definidos”

T. K. Derry y Trevor Williams - Historia de la Tecnología (1era parte). Editorial Siglo XXI, 1977.


Antes que todo, creo yo, que la historia de las tecnologías es un cuento difuso y con personajes y tramas oscuras y deformes. En algún lugar escuché que la historia la cuentan los ganadores. Por lo tanto, la historia de ciertas tecnologías debe estar indicada en libros o hechos que denoten un festejo digno de campeones. Esto no es del todo correcto, porque los Nerd y también los Geek, acostumbran celebrar mesuradamente. (?!)

Sin embargo, en este espacio (me refiero a esta página) no cabe toda la inmensa historia que se ha contado (y la que no se ha contado ¡menos!) de grandes descubrimientos científicos o hallazgos sorprendentes. Sorprendentes digo, no sólo porque facilitaron la existencia humana, si no porque desarrollaron una discusión, o una pelea, donde el posicionamiento político de muchas personas que tenían que ver con el hallazgo y otros que no, fue lo que definió que usted, amable lector supiera de la existencia de estos avances. (Le doy un ejemplo: ¿Qué sabe usted del llamado software libre? ¿Todavía piratea para no pagar las patentes de sus programas? Entonces usted es lo más cercano a un "Nene" en el cyber espacio)

Para llegar rápidamente al grano, este “post” quiere hablar sobre los impactos sociales de ciertas tecnologías. Internet es una tecnología que impactó fuertemente a los seres humanos. Sin embargo, para manejar esta tecnología, hubo que desarrollar otras tecnologías. Les presento la relación entre software y hardware.

Un software, son ideas, comandos u órdenes preestablecidas que facilitan la interacción entre el computador y el hombre.

Un hardware, es otra idea, pero mucho más concreta, de hecho un computador es un conjunto de hardware.

Cuando se empezaron a desarrollar los computadores, quedó claro que no serían gratis para toda la humanidad. ¿Por qué? Yo no lo sé, el asunto es que había que lucrar con esa nueva tecnología, a pesar de que facilita el diario vivir de los humanos, el computador se vende hasta el día de hoy. Por otro lado, un software, también puede ser un Sistema Operativo. Éste, a su vez, facilita enormemente la interacción entre hombre y máquina. No obstante, también se paga. Es decir, hay gente que lucra con ellos.

Sin ánimos de criticar negativamente a las personas que venden softwares, creo que también es válida la postura de aquellas personas, programadores particularmente, que liberan el código central de sus softwares (incluidos los S. O.) y derechamente regalan su creación.

Un primer impacto social que se desarrolló en los tardíos '80, todos los '90 y también a través de lo que va del siglo XXI, son las licencias en materias de propiedad intelectual. En el cyber-espacio esto caló profundamente, ya que hubo programadores como Richard Stallman que renunciaron a lucrar con un software, creyendo que la utilidad de estos en el futuro iba a ser central, sobretodo para la vida de los seres humanos. Por lo tanto, esta persona, creyó que era necesario luchar contra aquellos empresarios que lo contradecían y además de renunciar a su trabajo formal en no sé qué instituto de investigación sobre inteligencia artificial, este personaje, Stallman, siguió los pasos de Marx y escribió un ¡manifiesto!. Me refiero al Manifiesto GNU, donde explica detalladamente su forma de pensar, también habla sobre la utilidad del software en el futuro y al mismo tiempo explica por qué debería ser libre. Son los inicios del Creative Commons, por decirlo de alguna forma, o del Copy Left, donde la propiedad intelectual sobre la creación de alguna tecnología es un enorme y absoluto oxímoron, ya que venderla es restar la posibilidad de vivir mejor a las demás personas. Es como una canción, si la regalas, quizás no todos sabrán quién la creó, pero eso qué importa, porque si es buena, tú y todo el mundo la podrán cantar como se les ocurra en el patio de su casa o en el parque compartiendo con los amigos.